La Edad Antigua



LA HISPANIA ROMANA


INTRO

Cuando el Imperio Romano conquista y coloniza la Península Ibérica, es la primera vez en la historia que este territorio tiene unión política, económica, cultural y social. Pero esta unión es bajo una organización imperial superior al territorio ibérico. Esta vinculación de Hispania al Imperio Romano durará siete siglos y dejará profunda huella en nuestra cultura.

CONQUISTA Y ROMANIZACIÓN DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

Los romanos emprenden la conquista de la Península Ibérica a raíz de sus luchas contra los cartagineses por el control del Mediterráneo, pero pronto ven la posibilidad de ampliar su imperio y así inician la conquista. Esta durará dos siglos, desde el año 218 a. C. hasta el 10 a. C.

Los romanos emprenden la conquista de la Península Ibérica a raíz de sus luchas contra los cartagineses por el control del Mediterráneo, pero pronto ven la posibilidad de ampliar su imperio y así inician la conquista. Esta durará dos siglos, desde el año 218 a. C. hasta el 10 a. C.

Cuando se completa la conquista este territorio se llamará Hispania y será una provincia más del Imperio Romano, con todos los derechos y deberes.

A.- Causas de la Conquista

Además de la lucha contra los cartagineses, la principal causa es el interés económico que Roma puede obtener de la explotación del nuevo dominio, metales (oro, plata, cobre, hierro), cereales, astilleros y puertos para el comercio.

Otra causa es la política internacional expansionista que practicaba Roma, que llegó a dominar toda la cuenca del Mediterráneo.

B.- Desarrollo de la Conquista

La política militar de la conquista no fue igual en todo el territorio peninsular. Los pueblos ibéricos del Levante, en general, no opusieron gran resistencia y se romanizaron más pacíficamente que los del interior y norte de la península.

Esto se puede explicar porque los pueblos de la costa mediterránea estaban más acostumbrados al contacto con otros pueblos extranjeros a través del comercio marítimo, mientras que los pueblos del interior y norte vivían más aislados entre sí y de culturas exteriores; se aferraban más a sus costumbres y se resistían a los cambios.

C.- La Romanización

Se llama romanización al proceso de asimilación por parte de los pueblos que habitaban en la Península Ibérica, de las costumbres, economía, instituciones, etc. de los romanos. Algunas parcelas culturales eran respetadas por los conquistadores, pero los romanos impusieron prácticamente todos los rasgos de su civilización: la lengua, el derecho, el arte, la estructura de las ciudades, etc.

LA ECONOMÍA EN LA HISPANIA ROMANA

Al formar Hispania parte del Imperio, se van a desarrollar las comunicaciones que faciliten el transporte de productos a Roma. Se llegan a construir 20.000km de calzadas de las cuales aún hoy después d 2.000 años, podemos ver tramos en el Puerto del Pico, Cercedilla, etc. Tenían que levantar puentes y acueductos.

La agricultura se va a desarrollar mucho, exportándose a Roma vino y aceite. Es importante destacar la forma de propiedad de la tierra. Existían grandes latifundios de los que era dueño un solo propietario que vivía en la villae o casa de campo que por sus proporciones parecía más un pequeño pueblo. Esta forma d propiedad de la tierra latifundista ha permanecido en muchos casos hasta nuestros días.

El subsuelo de la Península Ibérica era muy rico en minerales y los romanos se dedicaron a su explotación de manera exhaustiva dejando agotadas multitud de minas, ya que trabajaron un alto nivel tecnológico.

POBLACIÓN Y SOCIEDAD EN LA HISPANIA ROMANA

La población de la Península Ibérica aumentó llegando a ser de unos 6 millones. El aumento fue debido a la llegada de colonos de Roma y por la mejora de la economía y de la agricultura.

La sociedad estaba dividida en clases y existían los esclavos, personas sin ningún derecho jurídico que podían ser vendidas.

Los ciudadanos libres iban desde los senadores (administradores de los intereses de Roma) hasta la plebe (artesanos y comerciantes).

La familia era la base de la estructura social. El padre ejercía una gran autoridad en ella.

Las ciudades tuvieron un gran auge. En Hispania, Roma fundó entre otras: Zaragoza, Mérida, Tarragona, Sevilla, Salamanca, etc.

LA RELIGIÓN EN ROMA

La religión fue evolucionando a lo largo de la historia de la Roma antigua. Eran politeístas, es decir tenían muchos dioses.

1. Dioses primitivos

Primeramente los romanos tenían una religión rural con dioses que protegían el hogar: Lares, Manes y Penates.

2. Dioses adoptados de la mitología griega

Más tarde los romanos tomaron como suyos a los dioses griegos a los que cambiaron los nombres: Zeus pasó a llamarse Júpiter, Ares será Marte, Dionisos será Baco, etc.

3. Dioses locales

A medida que Roma va conquistando territorios, en vez de prohibir los dioses de los pueblos conquistados, los respeta e incluso los intercambian.

4. El Cristianismo

El cristianismo era predicado en Palestina como superación de la religión judía. Jesucristo nació siendo emperador de Roma, Octavio Augusto. La doctrina que predicaba niega el culto al emperador, rechaza la esclavitud y busca la igualdad de todos los hombres. Por esto es perseguido hasta el año 313 d. C. Cuando el emperador Constantino promulga el “edicto de Milán” por el que se da libertad a la religión.

LAS CIUDADES ROMANAS

La ciudad tuvo una gran importancia en la romanización, ya que al ser sometido un territorio, los soldados veteranos recibían tierras y edificaban una ciudad desde la cual la cultura y el idioma eran transmitidos

Las ciudades romanas alcanzaron su desarrollo que no ha sido igualado hasta la Edad Moderna. Tenían pavimentación, alcantarillado, agua, etc. Antes de construirlas la planificaban y consultaban a los augures (adivinaban el futuro por medio del vuelo de las aves o de la observación de las entrañas de los animales sacrificados).

Las casas ricas llegaron a tener calefacción, piscinas y pavimentos de mosaicos. Se instalaban cerca de los ríos lejos de aguas estancadas y en lugares llanos.

El trazado de la ciudad solía ser rectangular o cuadrado con dos calles principales que se cruzaban y calles menores paralelas y perpendiculares a las principales. Para comunicar las ciudades entre sí, se construían calzadas.

Los edificios se construían con piedra, argamasa, arcilla y madera, y a veces tenían varios pisos.

Los edificios públicos principales eran: basílicas, termas, teatros, anfiteatros, circos, arcos, puentes y acueductos. Llegaron a construir pantanos que se siguen utilizando actualmente.